Termografía infrarroja en ITE para detectar humedades ocultas
Detectar humedades ocultas en la envolvente de un edificio es uno de los mayores retos en una Inspección Técnica de Edificios (ITE). Las filtraciones, condensaciones o capilaridades suelen manifestarse cuando el daño ya está avanzado, lo que implica reparaciones más costosas y riesgos para la salud de los ocupantes. En este escenario, la termografía infrarroja se presenta como una solución rápida, no invasiva y muy eficaz. ¿Cómo funciona esta técnica? ¿Por qué está transformando las inspecciones de ITE? A lo largo de este artículo descubriremos su potencial práctico y las claves para sacarle el máximo partido.
Qué es la termografía infrarroja
La termografía infrarroja es una técnica que utiliza cámaras especiales capaces de “ver” la radiación térmica emitida por los objetos. Cada superficie emite calor de una manera distinta según su temperatura y naturaleza. Al capturar esa radiación, la cámara genera una imagen termográfica en la que los colores representan diferentes rangos de temperatura.
Principios básicos
- Emisividad: mide la capacidad de una superficie para emitir radiación térmica. Materiales distintos (pintura, ladrillo, madera, vidrio) tienen valores de emisividad propios.
- Gradientes térmicos: las zonas con humedad retienen calor de forma distinta a las secas, lo que provoca variaciones en la temperatura superficial.
- Análisis de imágenes: software especializado convierte la información de la cámara en mapas de temperatura fáciles de interpretar.
Aplicación de la termografía en ITE
Emplear termografía en las ITE supone una herramienta muy valiosa para diagnosticar problemas en muros, fachadas y cubiertas sin realizar perforaciones ni levantamientos de revestimientos.
Detección de humedades ocultas
Cuando el agua se filtra o aparece por capilaridad, absorbe y retiene calor de forma diferente al elemento constructivo seco:
- Durante el día, las zonas húmedas pueden enfriarse o calentarse más lento.
- Al anochecer, esas áreas liberan el calor acumulado con distinto ritmo.
La cámara termográfica capta esa variación y, tras analizar las imágenes, el inspector puede localizar exactamente el punto o la zona afectada por humedad incluso si está tras una capa de pintura o un revestimiento.
Caso práctico: análisis de una fachada
Imaginemos un bloque de viviendas con pintado reciente. A simple vista no se apreciaban desperfectos, pero varios vecinos notan manchas de humedad en el interior. El procedimiento termográfico sería el siguiente:
- Preparación
- Verificar el valor de emisividad del acabado (pintura, revoco).
- Elegir el momento adecuado (preferiblemente primeras horas de la mañana o última hora de la tarde para maximizar contrastes térmicos).
- Toma de datos
- Realizar un barrido con la cámara, cubriendo toda la fachada.
- Mantener la distancia recomendada y ángulo perpendicular para evitar reflejos.
- Procesamiento de imágenes
- Importar los archivos al software.
- Ajustar la paleta de colores y los rangos de temperatura.
- Interpretación
- Identificar zonas con anomalías térmicas (manchas más frías o calientes).
- Correlacionar estos hallazgos con posibles orígenes: grietas, juntas fallidas, capilaridad desde cimientos o árboles próximos.
- Informe y recomendaciones
- Entregar un informe con imágenes termográficas, descripciones de los defectos, recomendaciones de reparación y priorización de actuaciones.
Ventajas y consideraciones
La termografía infrarroja aporta rapidez y precisión, pero también exige ciertos cuidados para garantizar resultados fiables.
Ventajas
- No invasiva: no requiere retirar revestimientos ni abrir cavidades.
- Rapidez: una inspección completa de la fachada puede realizarse en pocas horas.
- Documentación gráfica: las imágenes termográficas sirven de soporte claro para el diagnóstico y para justificar inversiones en obras.
- Seguridad: permite trabajar desde el exterior sin necesidad de acceder a espacios confinados o manipular estructuras.
Limitaciones y recomendaciones
- Condiciones ambientales: viento, lluvia o sol directo pueden distorsionar las lecturas. Lo ideal es realizar la medición en condiciones estables, sin precipitaciones y con mínima radiación solar.
- Emisividad de materiales: debe ajustarse correctamente en el software para evitar errores de temperatura.
- Experiencia del operario: interpretar imágenes termográficas requiere conocimiento técnico y práctica. Se recomienda que quien realice la inspección esté titulado o certificado en termografía.
- Correlación con otras pruebas: la termografía indica zonas problemáticas, pero conviene complementarla con mediciones de humedad con higrómetro, inspección visual y ensayos puntuales cuando sea necesario.
Ejemplos de otros usos en la ITE
Además de detectar humedades, la termografía infrarroja es útil para:
- Localizar puentes térmicos en fachadas y cubiertas.
- Identificar pérdidas de aislamiento en ventanas y puertas.
- Verificar el estado de instalaciones eléctricas en salas de máquinas.
- Controlar el correcto funcionamiento de sistemas de calefacción y refrigeración.
Conclusión
La termografía infrarroja se ha consolidado como una herramienta esencial en las Inspecciones Técnicas de Edificios gracias a su rapidez, precisión y capacidad de diagnóstico sin obras. Detectar humedades ocultas antes de que provoquen daños estructurales o problemas de salud resulta más sencillo y económico cuando se emplea esta técnica.
Recuerda estos puntos clave:
- Planifica la inspección según las condiciones climáticas.
- Ajusta emisividad y rangos térmicos adecuados.
- Complementa la termografía con otras pruebas de humedad.
- Confía el análisis a un profesional certificado.
Si gestionas una ITE o eres propietario de un edificio, considera incorporar la termografía infrarroja en tu próxima inspección. Garantizarás un diagnóstico precoz, un informe riguroso y un plan de acción eficiente para mantener tu inmueble en óptimas condiciones. No esperes a que las humedades se manifiesten a simple vista: la termografía es tu mejor aliada.

